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martes, 13 de agosto de 2013

CAPÍTULO 35: Y LOS GRILLOS SE APODERARON DE LA NOCHE


Una fuerte explosión, apenas unos segundos de confusión y llegó la oscuridad más absoluta. Un transformador reventó en un cerrito (colina) cercano y toda la zona se volvió tenebrosa. Yo acababa de llegar de una compra que hice: cuadernos de escritura, un par de diccionarios, muchas cajas de pinturas y materiales para que los niños desarrollen sus talentos en la “Semana del talento”. Mi gozo en un pozo cuando en el medio de ese ritual de júbilo (que es enseñarle a otro algo de lo que estás orgulloso), nos quedamos totalmente ciegos a las 6 de la tarde. Como es invierno, aquí ya había oscurecido y las velas fueron la salvación de la noche. Aunque la luz volvió para respetar el cocinar, a la hora de la cena nos abandonó de nuevo sin previo aviso. Una cenita romántica con las hermanas y el cielo iluminado sólo por las estrellas.
Por la mañana y ya con la luz del día, me despertaron los cantos desesperados de Perico (mi loro y leal compañero en esta aventura). Se me habían pegado las sábanas porque la batería no había cargado por el apagón. El día comenzó con júbilo e impaciencia por parte de los niños para usar los nuevos materiales: plumas de colores, hilos, témperas, cuadernos nuevos…todo un universo de posibilidades para desarrollar esos talentos ocultos. Me sorprendieron como siempre, un tetrabrik se convirtió de pronto en un precioso bolso, una cartulina en un futbolín en 3D y un bote de cola en un precioso lapicero, por no hablar de las increíbles pulseras de olores y plumas que inventaron. Unos haciendo volteretas y ensayando break dance en el patio, otros dentro leyendo o descubriendo los crucigramas…pero lo mejor de todo…sólo se escuchaba silencio. Era tanta la concentración de los niños que por primera vez los pájaros eran los protagonistas de la mañana con sus cantos. 

Tras el turno de mañana, una triste noticia nubló el día y parece que el clima decidió secundarla: Cachito, uno de los perros que han acompañado a las hermanas fielmente desde que eran cachorros, tuvo que ser sacrificado por su edad y tremendos  y dolorosos quejidos. Apenas un ladrido fue lo último que escuchamos mientras la jaula desaparecía tras la puerta de mano del veterinario. No hubo despedidas supongo que para evitar un mayor dolor. Este mediodía la hermana Esperanza me confesaba que se había ido para no volver…ahora se entiende su decaimiento de ayer, ella sabía que su decisión no era fácil, pero había que tomarla. Sé que llevo aquí apenas un mes, pero una sensación de tristeza me inundó los ojos de lágrimas y no quise hablar para que no se desbordaran. Me sentía estúpida por estar llorando por un animal al que apenas me dio tiempo a conocer en sus últimos días, pero las emociones aquí son difíciles de manejar y cada niño, adulto y animal forma parte de esta familia que hoy está un poco más coja. Son increíbles los animales, el otro perro Oli, está quejicoso como si supiera de la pérdida de su compañero, y es la primera vez que se acerca a mi y me pide unas caricias a las que antes me respondía con gruñidos…No sé qué es lo que hay más allá, pero sea lo que sea no puede excluir a tan sentidos animales, no debería porque en sus ojos se ve si miras profundamente, un sentimiento casi humano. Parece que ayer el apagón (sin nosotras saberlo) acompañaba el luto de nuestro canino fiel. Es increíble como a veces los fotógrafos debemos afrontar la realidad antes de que pase…ésta foto la saqué hace apenas una semana, se quedó sentado enfrente mío cuando yo estaba sacando fotos como si me pidiera que aprovechara esa oportunidad para inmortalizarlo, que quedaba poco ya…En el momento en que encuadré a Cachito en mi objetivo supe que esa fotografía acompañaría éste texto…

martes, 6 de agosto de 2013

CAPÍTULO 29. CURIOSIDADES: Y TÚ, ¿ERES DE MATE O DE TERERÉ?



Para aquel que no lo sepa, en Paraguay hay muchas tradiciones heredadas de los ancestros guaraníes. Entre ellas, una de las más populares es el Tereré. Una vez recuerdo que en una parada de un autobús Vigo-Andorra una mujer mayor pidió en un bar Tereré, pero la pobre lugareña no supo ofrecerle nada que la convenciera. En ese momento (lo que es la ignorancia) pensé que era un marca de té que la camarera no tenía y no entendía el ahínco de la anciana por esa marca en especial. La palabra Tereré, como ya dije de origen guaraní, proviene de la expresión nativa ka`ay que significa ka´a (hierba) y (agua). Literalmente es eso hierbas de tereré y agua fría deshielada. Si bien en Argentina el rey de la mesa es el Mate, en Paraguay cada cosa tiene su tiempo. En los cortos pero fríos inviernos, los lugareños se levantan temprano y preparan su mate caliente en su matera hirviendo estas mismas hierbas pero para mate antes incluso del desayuno para entonar el cuerpo. En esta ocasión se usará el Matero, un recipiente que puede estar bañado en plata o alpaca con diferentes ornamentaciones típicas: caballos, motivos futboleros, nombres, en fin, la imaginación es infinita. 
Si bien en otras partes del mundo se dice que los niños nacen con un pan bajo el brazo, aquí nacen con el termo bajo el brazo. Ya sea en invierno para mantener el agua ardiendo o con 40 grados para que el hielo enfríe lo máximo posible el agua, cada paraguayo sea de la cuna que sea no se despega del dichoso termo. De hecho, aquí está prohibido bajo multa de tráfico conducir y tomar Mate o Tereré pues no es la primera vez que más de uno se despista sacando su termo. Como conducir con el móvil, lo mismo. Es tal el punto de fervor de los paraguayos por sus remedios que existe toda una industria al rededor y poco le falta para ser deporte nacional. 
Bueno, como iba diciendo, en verano el Matero se cambia por una Guampa o tererero que es un recipiente de algún material resistente como el Palo de Santo y muchas veces se recubre de cuero para hacerla más duradera todavía. Tanto al mate como al tereré les acompaña la bombilla, una cánula de alpaca que sirve de colador para las hiervas y de pajita ornamentada para compartir el tan preciado líquido con los tuyos. Eso sí, no se aceptan escrupulosos, olvídate de tener tu guampa y beber única y exclusivamente de tu bombilla tu remedio, ¡aquí queda feo! El mate y tereré son tradiciones ligadas al gusto por compartir con los amigos, allegados o familia y disfrutar de la charla y una buena compañía.
Pero para llegar a tomar el amargo jugo de hierbas, existe un proceso que debéis conocer para saber cómo ser grandes materos o terereros. Lo primero de todo es tener el equipo: la guampa o matero, la bombilla y el termo. Un equipo completo os puede rondar los 90.000 guaraníes (unos 15 euros aprox). Lo siguiente es adquirir las hierbas, una marca muy usada es Campesino, pero debemos especificar si la queremos para el mate (caliente) o para el tereré (frío). A estas hierbas como son de sabor bastante fuerte y agrio, las gentes les suelen añadir "remedios" como los llaman ellos al gusto: drenantes, de sabores, etc. que se conocen como yuyu. Os he de reconocer que debéis tener un estómago fuerte para resistir sin cagalera los primeros sorbos. Una vez que el paladar, el estómago y la mente se acostumbran al sabor, se vuelve totalmente adictivo. La cosa no termina ahí,  cuando compréis vuestra guampa para el tereré de los días calurosos no debéis usarla inmediatamente, se debe "curar" con agua al menos 24 horas para limpiar la madera y prepararla para las hierbas. Pero pasadas esas 24 horas, los impacientes ya estarán subiéndose por las paredes, no podéis beberos el tereré o mate justo después de ponerle las hierbas al gusto sino que "Santo Tomás Toma" que es cómo explican aquí que cuanto más dejes reposar las hierbas con el agua, mejor sabor tendrá. Así que 5-7 minutos de espera después ya puedes cargarte con tu termo y arrasar el mundo. 
Una curiosidad sobre la guampa, si compráis una, intentad que sea de Palo Santo, es una madera que se está extinguiendo y ya no se produce en demasía, pero los artesanos que tallan con ella aseguran que es la madera más noble y resistente y su olor es tan único y duradero que los años no lo desgastan. Yo tuve la suerte de adquirir una Guampa indígena y os aseguro que cada sorbo de hierbas en ella junto con el aroma de esa madera tan única te transporta del medio de la ciudad a un cálido fuego natural que es difícil de describir. Tan especial es, que el serrín que se desprende de esta madera se recoge con mimo para convertirlo en incienso. 
pd: a Perico el loro-mascota del comedor, le encanta. :)